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domingo, 13 de mayo de 2012

Octubre


Siempre absorta en sus pensamientos. Siempre distraída en nada.... Alzó la vista y descubrió de nuevo esa línea que marcaba que ya habían pasado por allí. Sonrió para sus adentros.


Mafer cerró los ojos...
Tal vez no fue al instante, se ve demasiado borroso... Escuchó voces alborotadas alrededor de ella y al echar el primer vistazo se encontró en una habitación de aquella casa vieja. ¿Ya había estado allí? Sí, en otro sueño que de inmediato logró recordar. Vio a sus padres, a ella misma como en una película vieja; diversos tonos marrones marcaban la paleta de colores de la gastada postal.
El agua la devolvió, entonces se dio cuenta de los goterones que caían atravesando el defectuoso tejado. Se levantó de la silla de madera y pudo sentir las otras presencias. Recorrió las habitaciones, pero solo encontró a su hermana menor. Aún así, sin verlos podía sentirlos...



Mafer cerró los ojos...
Ahora caminaba como en línea india. Un ligero sobresalto de corazón. Ahora los reconoció a pesar de no verse como antes. Tuvo la inquietud por un instante, quería saber a dónde iban, de qué huían? Cargaban con comida y poca ropa. El paisaje oscuro: tonos azules y negros... qué es lo que brilla? Lluvia? Sí, vio el asfalto reluciente por el agua... Un momento, asfalto? Pero si hace menos de un minuto le pareció haber cruzado una senda vegetación.
Volteó la vista atrás, la avenida parecía dormida a pesar de que toda la gente estaba afuera. Se dio cuenta de que estaba lejos del grupo. Trató de aligerar su carga y justo cuando iba a tirar un poco de comida ella vio al perro... Qué tiene ese perro? En qué lugar lo había visto? Vio un rojo, aún ensangrentado trozo de carne al lado del animal, pero éste parecía menos interesado en eso. Sintió a sus amigos tras ella. Las camionetas blancas brillaban en la noche oscura: Mafer pudo ver como ellos bajaban, o acaso era que subían, un equipaje: maletas de cuero color café que parecían muy gastadas. Quiso ir hacia ellos, pero la distrajo el alboroto de la gente y las luces color naranja que parecían antorchas colocadas en cada poste.
Notó entonces los carteles anunciando el desfile. Una celebridad internacional pasaría justo allí. Por qué de noche, por qué él y sobretodo por qué en esta ciudad? A Mafer le pareció incongruente. Se abrió paso entre el tumulto y llegó a primera fila, a lo lejos se veían los carros en caravana que venían despacio. Entonces él se colocó a su lado, levantando la cabeza para vislumbrar las luces de los autos. Ella reconoció el sombrero, si, lo había visto en aquella fotografía. Él volteó a verla y ella se sorprendió: ese al que todos esperaban ver pasar estaba a su lado, pero nadie parecía darse cuenta. Ella aún no salía de su asombro cuando él le sonrió. Era una risa entre inocente y pícara que Mafer inmediatamente reconoció, acercó sus manos al rostro de él y sintió como se dibujaba su verdadero aspecto. Ambos rieron en complicidad.
El mayor de todos sus amigos se colocó a media avenida, como demostrando su autoridad en el grupo. Mafer entendió, 'vámonos antes de que piensen que eres el verdadero' dijo al más joven, lo hizo sin mover los labios. Él tomó la mano de ella y empezaron a correr. Sí, sabían que corrían aunque sentían que volaban.



Mafer cerró los ojos...
Ahora iba dentro de una de las camionetas blancas, Lilu estaba a su lado y también su hermana menor iba allí. El paisaje tan claro, tan luminoso, le permitía darse cuenta de que aún estaba en la misma avenida, pero ya no había desfile ni personas aglomeradas para verlo, y tampoco estaban sus amigos.
Pasaron un semáforo y doblaron a la izquierda. Siguieron recto hasta llegar a un enorme restaurante, allá en esa zona que dicen que esta viva.
Cuando bajaron y entraron el lugar estaba completamente lleno. Cada uno de los ambientes estaba con mesas llenas de comensales saboreando deliciosos platillos, parecía una enorme festividad. 'No encontraremos dónde sentarnos' dijo Mafer a Lilu y un mesero, al cual ellas no habían visto, se apresuró a indicar: 'La fila de mesas al centro del jardín fue reservada por sus amigos, síganme'. Cuando llegaron, las mesas estaban ocupadas por personas serias, vestidos con colores llamativos y que no conversaban entre sí; pero al verlas llegar se levantaron de los asientos permitiendo que ellas tomaran su lugar. Los demás lugares, los de los amigos, aún estaban ocupados por la gente... los reservadores.
Mafer volteó la vista atrás de su silla y vio al más joven jugar con el perro. Ahora sí tenía su aspecto normal, estaba sentado en unas gradas rodeadas por preciosas flores de colores y el perro se veía más pequeño, más alegre que hace unas horas... o acaso fue anoche? Se sonrieron mutuamente y ella quiso iniciar una conversación, pero el ruido, la celebración cobró más vida.
Los reservadores empezaron a retirar las mesas y Mafer quiso protestar porque aún no había comido, pero tras ellos venían sus amigos. Vestían un extraño uniforme, como salido de una especie de caricatura, su color era gris azulado en un tono perfecto y estaba adornado con botones y cadenas de oro. Sus rostros no eran los mismos, pero no cabe duda que fueran ellos.
Marchaban en el espacio que habían dejado las mesas y todos los presentes los veían con admiración, como si hubieses sido condecorados con las más distinguidas medallas o conquistado una nación entera. Mientras caminaban unos tras otros, le guiñaban el ojo o le sonreían con tanto orgullo que ella quiso aplaudir. Mafer los seguía con la vista, pero Lilu y el acompañante del menor, ya ni siquiera recuerdo si los dos tenían la misma edad, la llamaban. Ella quiso preguntarles a sus dos jóvenes amigos por qué ellos no pasaron con el resto, pero se vio con una cámara fotográfica en las manos y a ellos dos, Lilu y la menor de sus hermanas posando. Listo. Mafer contempló la imagen y solo vio a sus hermanas. Ahora Lilu conversaba con uno de ellos. Otra foto. En la imagen solo aparecía Lilu.
Mafer empezó a sentir malestar y se sintió tan ajena a lo que ocurría, perdida en la distancia.



Mafer cerró los ojos...
La tranquilidad del día, las casas y las calles apenas transitadas se le hicieron familiares, como perdidas en su memoria. Sí, era probablemente cerca de la escuela donde cursó sus primeros años de primaria.
Se escuchó a si misma haciendo una llamada que más bien parecía un contacto mental: '12 calle 15 guión...', sintió un alivio en todo su ser cuando escucho la voz masculina que le decía: 'ya la veo, esta ubicada. En un momento llegamos por usted'



Mafer abrió los ojos.
Sintió la almohada y escuchó la lluvia. La boca seca y la pesadez en el cuerpo. Caminó tambaleante fuera de su habitación, sí, estaba en su casa todo, todo era real. Regresó a la cama, la cabeza en la almohada y la frazada cubriéndola.



Mafer cerró los ojos....

NombreOctubre
Emailbaddaniellemiep@hotmail.com

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